domingo, 6 de mayo de 2012

Boneshaker







Cuando en la portada de un libro que vas a leer se anuncia que es la novela ganadora del premio Locus del año 2010, que es finalista del Nébula y también que ha sido nominada al Hugo, las expectativas respecto a la obra adquieren tintes superlativos. Si además en la contraportada se compara a la autora a escritores tan destacados en el género como Paolo Bacigalupi o Scott Westerfield todo hace suponer que realmente estamos ante una obra grande. Y ese quizá es el principal fallo de Boneshaker.

Escrita por Cherie Priest (1975, Tampa, Florida, EEUU); autora licenciada en Retórica por la Universidad de Tenesse y en Lengua Inglesa por la Universidad de Adventista del Sur. Se dio a conocer con Four and Twenty Blackbirds, también es autora de Cheshire Red Report. Y Boneshaker, la novela  a reseñar.



Boneshacker pertenece al subgénero de la ciencia ficción llamado Steampunk. Un subgénero que ha madurado en los últimos años hasta convertirse también en un movimiento artístico y sociocultural, no sólo literario. La principal característica del Steampunk es que está ambientado en un entorno donde la tecnología es aún de vapor,  el uso de la electricidad es aún incipiente y hay maquinas llenas de engranajes en todas los rincones. Normalmente, se sitúa en la segunda mitad del siglo XIX y se mezclan con elementos de ciencia ficción o incluso de fantasía. En el cine, un buen ejemplo de este género es la película La Liga de los Hombres Extraordinarios o La máquina del Tiempo.
La creación de Priest respecta esos cánones. Está situada siguiendo dos coordenadas: la espacial (sitúa la acción en la ciudad americana de Seattle) y la temporal (año 1879; en una supuesta continuación de la Guerra Civil Americana, que en realidad acabó en 1865 pero que la autora ha decidido alargar unos años más).

La trama mezcla historia, ciencia ficción y terror a partes iguales. Durante la fiebre del oro de Klondike (Alaska), el inventor Leviticus Blue creó un ingenio para atravesar el hielo de Alaska, la máquina taladradora Boneshaker. Antes de ir al norte, la Boneshaker fue probada en el centro de Seattle ocasionando un verdadero desastre; destruyó media ciudad y liberó un gas de origen volcánico que convertía en zombi a todo aquel que lo inhalara. La fuga del gas fue imposible de detener y se levantó un muro para contener a los podridos (así llaman a los zombis) y proteger al resto de ciudadanos.
Dentro del muro impera la más absoluta anarquía; negocios sucios, grupos mafiosos, piratas aéreos. Incluso se crea una droga a partir de esa sustancia que emana del suelo, traspasa el muro y se vende en los barrios bajos de Seattle.
El hijo de Blue, Zeke, de quince años, en un intento de averiguar más sobre la vida de su padre entra dentro del muro. Su madre, la viuda de Blue, va tras su hijo para salvarle.

La estructura es sencilla y lineal. Dos historias, la de madre e hijo, que corren paralelas hasta encontrarse al final. No hay originalidad alguna en este concepto.

La prosa es la adecuada. Quizá en algunos momentos algo cargada de descripciones cuando el mismo ritmo de la acción pide más energía y movimiento; pero en general es correcta.

El ritmo es alto pues sólo el primer capítulo puede considerarse lento. El resto es una carrera loca de madre e hijo por entrar dentro del muro, protegerse de podridos y de piratas de mafiosos. El ambiente es sofocante, pues la oscuridad es casi permanente debido a la niebla de las emanaciones de gas. Y esto también ocasiona que los humanos vivos tengan que ir provistos continuamente de máscaras protectoras. Creando, como comentaba, un ambiente sofocante y pesado.

La caracterización de los personajes es algo justa. No entiendo los halagos excesivos que se hace de esto en la contraportada del libro; y esto puede defraudar a más de un lector. Es más, ninguno de los personajes es brillante en modo alguno. Tampoco asistimos a una evolución o a una profundidad que maraville al lector.
El muchacho, Zeke, está totalmente desdibujado y carente de una personalidad; tiene quince años y eso sería lógico, pero un carácter más marcado habría dado mucho más juego.
Igual que la madre, Briar, una luchadora pero sin brillo alguno en sus acciones o pensamientos.
El argumento es el idóneo para lucir al máximo una buena profundidad en esos personajes. Y la autora no ha sabido, o no ha querido, implicar más la parte emocional.

Los diálogos simplemente cumplen su función. Las descripciones y la acción son la base de toda la novela. Y la clave de todo está en una sorpresa final que me sorprendió gratamente.

Y un tirón de orejas para la autora. La aportación histórica es nefasta. Cronología equivocada (las primeras extracciones en Alaska comenzaron en 1896 y la novela sitúa ese movimiento hacia 1870), la ciudad de Seattle la ha construido a su aire sin respetar muchos edificios que ya existían; por poner un par de ejemplos.
La misma autora explica al final los motivos que le han llevado a cometer esos errores. Pero no he entendido el sentido de ponerlos; de hacerlo correctamente el argumento habría tenido la misma gracia.
Siempre he pensado que la gran mácula de los escritores americanos es la historia; y lecturas de este tipo sólo me confirman esa idea.

Lo mejor: la ambientación y la idea.

Lo peor: los errores históricos y la poca profundidad de los personajes. Sin el marketing de venta en las portadas, la novela me habría parecido mucho mejor pues tiene ritmo y el tema zombi siempre es interesante.

Aspectos a destacar

El steampunk es un género en auge, aunque aún poco explorado. Una buena introducción es Boneshaker, si se dejan de lado esos errores ya comentados. Comentan los entendidos que el género en los próximos cinco años será una auténtica bomba literaria. Estaremos alerta.

Siempre he considerado a los premios literarios de ciencia ficción (Nébula, Hugo, Locus) como un premio a una nueva aportación al género. Si los méritos de Boneshaker son por su atrevimiento con el steampunk la finalidad de esos certámenes es incorrecta, pues no es la primera muestra literaria de ese género. Y tal vez, sin esos premios, la novela me habría parecido mucho mejor.

Recomendación
El volumen lleva un mapa en las primeras páginas del interior del muro de Seattle, extremadamente útil para situar a los protagonistas y a la acción. Las 316 páginas se leen de una manera muy rápida y sin problema alguno.



Valoración: 8/10



Reseña efectuada por Jordi Nogués Aymerich





domingo, 29 de abril de 2012

Los Últimos Libres




Víctor Manuel Valenzuela se define a sí mismo como un ciudadano del mundo; nació en Sevilla, vivió en Barcelona, Sao Paulo, Madrid y estuvo trabajando hasta  en siete países distintos. Ingeniero industrial por estudios, ingeniero de software por profesión. Firme defensor de la libertad de ideas y la información, es partidario, además, de la protección del medio ambiente y de las energías limpias. Pues todas esas particularidades personales son las que forman Los Últimos Libres (Nowevolution, 2012), su primera novela. Es bastante común asociar la obra inicial de un autor a rasgos de su propia forma de ser, y en el caso de Víctor Manuel esa premisa se cumple a rajatabla. Valores como libertad de expresión, ecologismo, ciencias informáticas y sociedad cosmopolita son los pilares que conforman esta novela; de 190 páginas y en edición de tapa rústica con solapas. 

El argumento de Los Últimos Libres es muy sugerente. Una sociedad, unas tres o cuatro décadas futuras a la nuestra, se encuentra fuertemente atada por grupos comerciales muy poderosos. La libertad se ha convertido en algo ilegal y dentro de esa ilegalidad se mueven los llamados Libres, gente que usa de manera clandestina software fuera del que obligan esas corporaciones. 
Aquí un ejemplo de unas frases extraídas del libro:

Nosotros no existimos, los Libres descuidados están todos fuera de circulación y los que quedamos somos tan cuidadosos que todo el mundo piensa que estamos extintos. Los que saben de nuestra existencia se cuidan de no divulgarlo porque siempre tienen la esperanza de capturarnos y obligarnos a trabajar para ellos.

Y otro ejemplo

… somos afortunados porque vivimos en los límites del sistema. Bordeamos la ilegalidad en casi todo lo que hacemos, en otras cosas somos fugitivos convictos. Comemos cosas normales porque las cultivamos y eso es casi ilegal. Somos dueños de nuestras vidas a duras penas, estoy harta, este mundo es un asco. 





Tres son los ejes en los que se mueve la trama. Una empresa de sexo virtual, Cysex, en una de sus pruebas de software comete un error y tiene que ejecutar a los probadores; cosa que ocurre, como es habitual, sin dejar rastro alguno; pero una de esas personas consigue escapar con vida. Un antigua matanza de una organización extinta llamada Greenpeace. Y la vida de Cassandra y Darío, los protagonistas de la novela, hijos de unos científicos informáticos asesinados para robarles sus desarrollos informáticos.

El análisis debe comenzar por la ciencia que atesora el autor; si alguien busca un buen tratado donde la programación sea la protagonista, donde los hackers se convierten en los pistoleros del futuro o donde se produzca una fuerte crítica a nuestro actual modelo de sociedad, esta es su novela. Otro delicioso ejemplo; la idea de los Guerreros del Arcoíris bien merece la lectura de toda la novela. 





Llegará un tiempo en que los pájaros caerán del cielo, los animales del bosque morirán, el mar ennegrecerá y los ríos correrán envenenados. En ese tiempo, hombres de todas las razas y pueblos se unirán como Guerreros del Arcoíris para luchar contra la destrucción de la Tierra.




El autor es un ingeniero informático y eso se nota en el desarrollo y estructura de toda la novela. Todo adquiere un ritmo poco habitual, pero calculado y coherente. Con un inicio bajo de ritmo, éste comienza ha acelerar hacia la página 80 y coge una velocidad vertiginosa a partir de la 120. 
Un concepto a comentar, muy importante. El autor usa la técnica de la analepsis (o flashback en inglés) de una manera ciertamente turbadora al inicio, su lectura puede hacerse algo compleja pues la acción en tiempo real avanza de manera muy lenta; pero es sólo una secuencia matemática, a medida que esos flashback’s se hacen más cortos, la acción se vuelve vertiginosa en incluso mareante. Para usar esas analepsis con acierto hay que dar mucho ritmo a la acción en tiempo real, así esos flashback’s refrescan la acción y el lector lo agradece de sobremanera; cuando no es así, la narración puede llegar a convertirse en algo laberíntica. Eso sí, pasados esos compases iniciales, el ritmo se vuelve fenomenal y ahí la analepsis cumple su función de una manera brillante, incluso. 
La prosa es la correcta, cumple su función sin molestar en el desarrollo de la lectura. En la parte final del libro hay un glosario de palabras técnicas tremendamente útil. El autor, como ingeniero informático, da una verdadera lección de un lenguaje técnico y que llega, hábilmente, al límite de la comprensión para el profano. 
Los diálogos no me han gustado; esa es la verdad. Les ha faltado profundidad y brillantez para capturar la personalidad de los protagonistas. Cumplen su función informativa para refrescar la voz en off de manera estupenda,  pero se alejan algo cuando lo que se busca es enamorar al lector con los personajes. 

Lo mejor: la parte técnica es magistral, el autor ha sabido encontrar el punto exacto para exhibir sus conocimientos sin que éstos resulten en exceso agobiantes. También ese punto de novela ecologista y de libertad da un aire fresco al género. 

Lo peor: el ritmo inicial y los diálogos. Si se dejan de lado ambas facetas, el resultado es una muy buena novela. También mi obsesión por la técnica del diálogo puede tener culpa de esta valoración. 

Dos aspectos a tener en cuenta. 

El autor ha sabido avanzarse a su época de una manera absolutamente brillante y espectacular. Cinco años atrás, todo era ecologismo; luchas, referencias, ideales. Ahora con la dichosa crisis, parece que todo eso ha pasado ya a un segundo plano y que todo vale para sobrevivir; todo vale y al precio que sea. Y la estabilidad ecológica están tan delicada como antes, o puede que incluso más. 

La corrupción de nuestro sistema político actual nos conduce de manera inexorable a que unos fuertes grupos económicos se hagan con el poder. Ahora, lo hacen de una forma subliminal. Pero un futuro haciéndolo de una forma directa sería más desastroso aún. No hay que criticar nuestro sistema democrático, si no a quienes lo ejecutan mal. La democracia es el peor de los sistemas de gobierno, si se exceptúan todos los demás.

Recomendación
Es una lectura rápida y se comienza a disfrutar de verdad a partir de las páginas 60-70. Su finalización obliga a realizar un posterior trabajo de reflexión personal pues pone en solfa los valores actuales de nuestra sociedad. 


Valoración: 8/10


Reseña efectuada por Jordi Nogués






martes, 10 de abril de 2012

Apocalipsis Z, de Manel Loudeiro







Apocalipsis Z (o, en su nombre original, Apocalipsis Zombi) nació como un proyecto personal de literatura de su autor, Manel Loureiro; abogado pontevedrés de 31 años.
Comenzó a publicar lo que en principio sólo iba a ser un relato corto en un blog. Al poco tiempo de haber colgado los primeros capítulos en la red, el boca a boca comenzó a funcionar.
El relato, que comenzó a publicarse en internet en enero de 2006, pronto alcanzó el medio millón de visitas; siendo sólo una versión preliminar de Apocalipsis Z. Pronto la prensa internacional se hizo eco de lo que estaba sucediendo con aquel pequeño relato y Apocalipsis Z tuvo reflejo en España y buena parte de Hispanoamérica.
Hoy día, más de dos millones de enlaces en toda la red hacen referencia a Apocalipsis Zombi.
Tras ese primer volumen, se publicaron dos más: Los días Oscuros, y la Ira de los Justos, continuación de la misma historia.
Ese éxito inesperado facilitó la publicación de más obras del género por parte de autores españoles como Carlos Sisí, Sergi Llauger o Juan de Dios Garduño.

Naturalmente, una novela de este calibre llamó mi atención y me puse a leerlo; y en tres tardes la acabé. A mi me ha fascinado y mi valoración será totalmente parcial al admirar profundamente al autor por su trabajo; pues hay que reconocerle una maestría basada en la sencillez y el buen gusto. Aquí expongo mi valoración y mis argumentos para ésta.

El argumento no es original en modo alguno; el tema zombi, con su maestro en la gran pantalla, George A. Romero, y un buen número de películas y publicaciones parece haber perdido toda su originalidad. Los zombis son muertes vivientes tras haberse contaminado por algún tipo de virus o catástrofe nuclear.
Y Loureiro no va más allá, se queda dentro de los cánones establecidos en el tema zombi. ¿Qué tiene, pues, esta novela que tanto ha gustado?
En un remoto país del Caúcaso ocurre un incidente médico del que los medios internacionales se hacen eco; algún tipo de enfermedad ha escapado de ese centro médico y poco a poco se va extendiendo por ese país, primero, y hacia el resto del mundo después.
Un solitario abogado gallego, con su gato Lúculo como única compañía, vive toda la experiencia; al principio expectante y con un fuerte aumento de la preocupación cuando la infección llega  a España y todo su entorno comienza a cambiar. Lo que es habitual en las novelas de terror se convierte en su día a día y al final es el centro de ese terror novelesco.
Su manera de pensar, cómo sobrevive a las dificultades, las descripciones detalladas y totalmente vinculantes a la acción, son los ejes que mueven todo el relato.

Escrito en primera persona, el autor ha sabido aprovechar al máximo esa técnica narrativa: los pensamientos del protagonista provocan la empatía del lector y éste sufre tanto o más que el sufrido narrador.
Apenas hay diálogos, pero éstos son totalmente innecesarios pues las mismas descripciones son suficientes para captar la psicología de los otros personajes que acompañan al protagonista principal.

El ritmo es vertiginoso y brutal; en mi calidad de lector, jamás he leído nada con tanto ritmo: había momentos en que, literalmente, saltaba de mi sillón sufriendo en mis propias carnes las aventuras que contaba el incansable superviviente.

La estructura es inmejorable; de las descripciones periodísticas iniciales hasta la tensión final todo está entretejido con una maestría que evoca a todo un ingeniero de la literatura.
Sólo hay dos momentos puntuales en que no he entendido al autor. Unas páginas en que comienza la narración en tercera persona y ahí la empatía se pierde totalmente. Por suerte, son escenas cortas y en seguida vuelve a la narración en primera persona. Es que no he entendido; ¿qué ha pretendido con ello el autor? ¿Dar un giro? ¿sorprender al lector? En mi opinión, eliminado esas escenas, la novela no habría perdido nada y habría ganado muchísimo; pues habría respetado al máximo la filosofía de todo el relato.

La prosa es lo mejor: tan sencilla y simple, con un lenguaje tan cercano a la calle, que el lector no puede ni fijarse en los giros narrativos. Todo está encarado a relucir la historia y el autor lo ha hecho a la perfección. No hay poesía ni lirismo alguno. Si el protagonista está enfadado y suelta un taco, es lo más normal; así tiene que ser.

No hay romanticismo alguno; ni la historia lo necesita. El autor ha sabido entender bien el concepto para crear ese ambiente tan terrorífico; imponer ahí una historia de amor habría sido una verdadera torpeza. No hay sitio para el amor cuando un ejército de más de tres mil zombis te están pisando los talones; sólo se puedo correr en dirección contraria y mirar bien donde se pisa para no tropezar.


Me ha gustado: el ritmo narrativo es, sencillamente, magistral; es imposible no sucumbir a él. La profundidad de la escritura en  primera persona ha sido muy bien aprovechada por el autor; toda una lección de cómo imprimir esa profundidad a través de la nombrada técnica narrativa.

No me ha gustado: esos párrafos en tercera persona han roto, brevemente, la tensión y la empatía. Tampoco me ha gustado la adición de los diálogos: no eran necesarios; a pesar que me considero un verdadero apasionado de la técnica del diálogo reconozco que sin ellos la novela funciona aún con más fluidez.


Aspectos a destacar

Autores españoles al poder. Es destacable la calidad de nuestros autores y ésta es una magnífica muestra. Me cuesta imaginar a un autor, anglosajón por ejemplo, capaz de mejorar Apocalipsis Z. Hay que quitarse ya de una vez ese complejo de inferioridad que nos dice que todo lo que viene es mejor que lo de aquí. En absoluto es así.

Resulta gratificante las explicaciones en geografía, tanto física como climática, impartida por el autor para enmarcar bien el relato. La cercanía por parte del escritor hacia un lugar le da un carácter y una particularidad muy difícil de conseguir cuando el autor escribe sobre lugares lejanos o incluso desconocidos para él mismo.


Recomendación

Novela imprescindible en el género del terror, recomiendo comprarse los tres tomos a la vez. Resulta imperdonable no  poder continuar leyendo lo que ocurre en los otros dos títulos siguientes. La espera se hace inaguantable.



Valoración: 9/10



reseña efectuada por Jordi Nogués


martes, 13 de marzo de 2012

Fragmentos de una Especie ya Extinguida, de Alejandro Ferrero.







El libro protagonista de la presente reseña es la lectura más original de todas cuantas el presente redactor ha realizado en toda su vida. Es la más obvia constatación de cuan fecunda es la mente humana y la inmensa capacidad de inventar, innovar e incluso trascender más allá incluso de la propia consistencia física del papel.

Alejandro Ferrero nació en Sobradelo (Orense) en 1975. Desde muy pequeño se instaló en Madrid, donde se graduó en Ciencias Físicas. Autor de novelas y cuentos: La Kafkamorfosis y otros cuentos (1999), Amarillo es el color de la ceguera (2000), Fragmentos de una Especie ya Extinguida (2010), y Alex y Alex: Primer ensayo sobre la incomunicación (2011).

Fragmentos de una Especie ya Extinguida es una novela compleja desde muchos puntos de vista. Género, tratamiento, estructura e incluso temática son totalmente novedosos. Es de agradecer que haya autores que se arriesguen aun con la inseguridad de no poder llegar a ser un bestseller; al parecer, ser un super-ventas, debe ser el objetivo máximo e imperativo de quien se considera escritor. Alejandro Ferrero merece mi admiración por los valores arriba expuestos pero además por el tratamiento antropológico y científico dado a una novela de Ciencia Ficción.

Y también en el género en el que situar a la presente obra resulta ciertamente complejo. Ya hablábamos de las diferencias entre novela de Ciencia Ficción Hard y Soft (en la reseña de TauCero); la Hard daba especial relevancia a los aspectos técnicos y científicos, mientras que la Soft se hacía mayor eco en aspectos sociales tales como la antropología, la historia, la sociología o la  psicología. En este caso claramente es del género Soft, pues la antropología y la sociología son los verdaderos ejes vertebradores de todo el relato. Y aun siendo así, no queda claro que se trate de Ciencia Ficción a la que estamos acostumbrados.
Es un buen ejemplo de novela distópica; donde la realidad transcurre en unos hechos opuestos a una sociedad ideal.

El argumento es muy sugerente.
El descubrimiento de un nuevo y milagroso fármaco, el Panta, es la chispa que desencadena todo el argumento. El Panta es capaz de alargar la vida humana hasta miles de años.
Las autoridades, en previsión de evitar la sobrepoblación, legislan la ingestión del nuevo fármaco: quien lo ingiera no podrá tener descendencia. Naturalmente, la mayoría de la población toma ese camino, el de la inmortalidad. Sólo unos pocos se apartan y continúan con el natural proceder del ser humano como ser vivo; nacer, crecer, reproducirse y morir.
Esto provoca una grave escisión en la humanidad: los invariantes y los variantes; los primeros son los que han tomado el Panta, los segundos los que conservan su humanidad. Ambos grupos sufren un largo proceso de evolución física, psicológica y de consciencia. La novela comienza en el año 2.244 y acaba en el 115.302; poco más de ciento trece milenos donde esa escisión se analiza de forma detallada y profunda.
El mismo título de la novela anuncia ya el desenlace final.

La estructura no es el de una novela al uso. No hay divisiones por capítulos ni diálogos. Son fragmentos en forma de artículos de diarios, cartas personales, aportes científicos. Cada fragmento es un relato independiente de los demás y se leen de manera muy cómoda por su brevedad. Es cuando se extrae el meollo de cada relato que todo se convierte en un único bloque, en una estructura unitaria.

Naturalmente no hay diálogos ni protagonistas que nos conduzcan por los recovecos de la historia. Y ello le quita pasión, empatía y cierta humanidad. El reto era difícil y uno de los grandes peligros de plantear una estructura así. La verdadera trama es saber cómo esa evolución conducirá el relato hasta el final del libro; eso es lo que mantiene atrapado al lector.

La prosa no es fácil en absoluto. Hay relatos que son verdaderos informes científicos que requieren, por parte del lector, una alta capacidad intelectual para poder seguirlos al detalle. Alejandro Ferrero has sabido alternar esa prosa más bien científica con otra más llevadera, mostrando un buen oficio. En mi caso, mi formación me ha ayudado a no perderme excesivamente en esos relatos tan complejos.

Como modelo antropológico me hubiera gustado disponer de meses para poder analizar muchos de los relatos. Algunos son excepcionalmente buenos, otros, muy pocos, me han parecido faltos de coherencia; un ejemplo de éstos últimos, una sociedad que lleva la cuenta de sus años (aunque esto no queda claro, pero parece evidente) y que sabe que existieron los neandertales no puedo haberse olvidado de las guerras, los asesinatos y la mayoría de procesos históricos que son el común denominador de la historia de la humanidad hasta el siglo XXI. Son pequeñas máculas casi imperceptibles, pero que me habría gustado analizar con más tiempo y calma.
Es una novela, pues, que requiere tiempo y análisis si se pretende disfrutarla el máximo.

Me ha gustado: el enorme trabajo de documentación del autor. Es un trabajo superlativo y con un resultado final excepcional. Y muy sugerente para este redactor en futuras ideas en su parcela como novelista.

No me ha gustado: esas pequeñas máculas ya mencionadas. También habría necesitado unos pequeños enganches entre relatos, algo que diera mayor empaque al conjunto, algo más visible. Pero esto último es sólo una apreciación personal, lo que yo habría hecho.


Aspectos a tener en cuenta:

Por suerte el mundo de la Ciencia Ficción no se acaba en el espacio, ni en batallas siderales, ni con extraterrestres. Ni si quiera con robots. Una bella muestra es Fragmentos de una Especie ya Extinguida. Un eco, en distinta medida, a la novela de culto 1984, de George Orwell.

Por otra parte es una verdadera lástima que temas de este tipo no tengan un verdadero reconocimiento más generalizado. Muchos de los relatos conducen al lector a reflexiones que ponen la piel de gallina. Y eso pocas novelas son capaces de lograrlo.

Recomendación

No tener prisa alguna en terminar la lectura y dejarse llevar por los relatos. Y lo ideal sería un relato al día; después, una buena reflexión sobre lo leído será muy gratificante.

Blog de la novela


Valoración 10/10



Reseña efectuada por Jordi Nogués

miércoles, 29 de febrero de 2012

Dimitri Galunov, de Blanca Miosi




La presente reseña representa un soberbio placer para quien escribe; y más que la valoración en sí, la lectura precedente. Pues leer una obra de Blanca Miosi era algo que deseaba con ganas.
Blanca ha publicado con éxito en formato papel tres novelas: El Pacto (2004, Athena Press), La Búsqueda (2008, Roca Editorial), y El Legado (2009, Editorial Viceversa). En el año 2011 publicó, además de El Legado y la Búsqueda, dos novelas más, Dimitri Galunov y El Manuscrito 1, como autora independiente en el portal de ventas Amazon; todas ellas ocupan los primeros lugares del ranking de los más vendidos.
Una ventana de aire freso. Esto representa Blanca Miosi en el mundo editorial. Nacida en Lima (Perú), vive en actualmente en Venezuela.

Dimitri Galunov es una novela que se sitúa dentro del género del Thriller de Ciencia Ficción; el misterio esta presente en la mayoría de sus páginas, pero desde una ciencia ficción soft. Es la personalidad del personaje principal y su posterior desarrollo los ejes vertebradores de todo el relato.
Está disponible en Amazon; siendo una de las novelas top de ventas.

El argumento es inquietante desde la primera frase. Un niño de once años, Dimitri Galunov, es encerrado en un manicomio acusado de locura por haber quemado viva a su familia. Una vez dentro se comienza a confirmar que su locura no es tal; el muchacho posee una inteligencia más allá incluso de lo humano y, poco a poco, comienza a usar una estrategia que le conducirá a resolver su propio destino.
La resolución de todo el misterio es el motor de toda la novela; saber cómo Dimitri consigue sus propósitos y quien es en realidad, te obligan a devorar una lectura sin pausa.
No podemos añadir mucho más sin convertir la presente reseña en spoiler. Pero la resolución final fue totalmente sorpresiva. En mi mente esperaba entre dos tipos de final; sólo podía ser o uno, u otro. Y no fueron ninguno de los dos: una buena sorpresa con mayúsculas; con un acabado algo abrupto, eso sí.

El ritmo es bueno, con un solo escalón; cuando han transcurrido siete años de un capítulo a otro y cuesta coger nuevamente el hilo narrativo. Pero ni eso supone una mácula en cuanto al ritmo narrativo, pues en unas páginas todo vuelve a fluir con mucha naturalidad.

La prosa ha sido una prueba de que España no es el centro del mundo en cuanto a literatura escrita en castellano. Blanca usa el castellano hispanoamericano para expresarse y con gran elegancia, por cierto. Sorprendente y complejo al principio —al menos para mi castellano español—, pero fascinante y absolutamente imprescindible durante todo el desarrollo de la novela.
Pienso que hay que saber interpretar las distintas formas que tiene nuestro idioma para expresarse; y de todas y cada una de ellas, el resto de escritores y lectores podemos aprender algo, o incluso mucho. En la variedad está el gusto y la riqueza de una cultura.

La caracterización de los personajes es exquisita; a mi gusto, lo mejor de la obra. Dimitri, con sus misterios, y la media docena de personajes que le acompañan: el director del psiquiátrico, doctor Brown; Marie Françoise, la tutora de los niños Índigo; Antón, el afable pueblerino; Weston, el policía; la preciosa y astuta Violet; y, finalmente, AA, cuya valoración omitimos para no destrozar el misterio a los futuros lectores.
Los diálogos son excelentes y acompañan muy bien la personalidad de cada individuo. Es genial, por ejemplo, la particular manera de hablar del doctor Brown; algo muy meritorio por parte de la autora.

Lo mejor: la caracterización de los personajes en forma de diálogos y el misterio que rodea a Dimitri. Esas dos cuestiones hacen que avances en la lectura de un modo directo y con limpieza y claridad de ideas.
Lo peor: ese salto brusco ya mencionado, y explicar algo mejor ese final; que, aunque queda claro y se entiende, a mi gusto, le faltarían unos párrafos más para quedar perfecto.

Aspectos a tener en cuenta

Para mi descrédito diré que no he leído muchas obras con el castellano usado en Hispanoamérica; y eso es algo que felizmente se puede remediar. Como lector es imprescindible hacerlo pero como escritor encuentro absolutamente imperdonable no haberlo hecho con mayor asiduidad. Pues te hace dar cuenta de que existen multitud de universos culturales y que todos ellos tienen su punto de magia literaria.

Una reflexión sobre el derecho a la diferencia; eso me ha transmitido la lectura de Dimitri Galunov. Esa diferencia, cuando es acusada, te conduce a ser señalado por la sociedad como un elemento casi nocivo, un verdadero paria. Hay que saber vivir con la diferencia y disfrutarla, pues de otro modo todo se convierte en algo aburrido y ciertamente soso.


Recomendación
Es una novela tan cómoda y de fácil lectura que sólo es necesario sumergirse en ella; no es necesaria ninguna aclaración posterior.
Y, ahora, con Amazon y a esos precios tan regalados es casi una ofensa no hacerse con la novela y disfrutar de su lectura.




Valoración: 8/10


Reseña efectuada por Jordi Nogués



domingo, 12 de febrero de 2012

Red Final

Pocas veces he disfrutado tanto con una lectura y también pocas veces he lamentado haber acabado una lectura y ver que el libro no tiene más páginas. La satisfacción aumenta al ver que un autor español haya escrito una obra de tanta calidad como la presente.

Amando Lacueva es natural de Hellín (Albacete), pero reside en Tarragona. Compagina su ocupación profesional como asesor fiscal con la literatura. Ha escrito y publicado tres obras: El triángulo vikingo, El Sexto Sol, La Guerra del Francés –la marca del traidor- (obra, ésta última, que fue la más vendida en día de Sant Jordi de 2011 en la ciudad de Tarragona). Paralelamente ejerce su labor como crítico literario y colabora en el blog Reseñas Literarias. En 2010 y 2011 ha colaborado en la emisora Onda Cero Tarragona en la elaboración de varios relatos de género negro.
Ahora nos presenta Red Final, una novela de Ciencia Ficción repleta de acción, aventura y tecnología futurista.
Editada por la Editorial Quadrivium, con edición en tapa rústica con solapas, cuenta con 499 páginas.

Red Final es una novela situada dentro del género de la Ciencia ficción Hard, pues el alarde de explicaciones sobre ingenios mecánicos es mayúsculo y está descrito con gran minuciosidad pero sin entrar en el despropósito de un manual de ingeniería mecánica futurista. Al mismo tiempo, podría incluirse dentro del subgénero del Space Opera, pues la aventura y las heroicidades de sus protagonistas llenan las páginas.

La trama me recuerda un videojuego de los años 90: X-COM, Enemy Unknow.
Los reticulianos –extraterrestres provenientes  del sistema Zeta Retículi- planean la invasión de la Tierra y llegan a un acuerdo con el gobierno de los EEUU ; a cambio de tecnología punta los americanos han de ceder humanos para que los alienígenas experimenten con ellos.
Naturalmente, todo es secreto, pero hay gente que se opone a ello. Y también en secreto nace una organización: La Cabal, con el propósito de impedir que las negociaciones entre aliens y el gobierno americano tengan éxito así como sabotear a los reticulianos para robarles tecnología y construir nuevos engendros mecánicos.
Los personajes, aún siendo bastante estereotipados, cumplen con la misión de enganchar al lector desde las primeras páginas.
Bruce Benjiro, un japonés con la capacidad de cambiar su estado vibracional para conseguir unos movimientos más rápidos que cualquier ser humano.
PAT-15: un ingenio mecánico, similar a un centauro, con unas capacidades tan altas para el raciocinio y la humanidad como para el combate.
El Coronel Connie Elliot, la ingeniero Pam y un numeroso grupo de otros protagonistas que acompañan a los principales.
Junto a ellos los villanos, que no describiremos por razones de spoilers, pero que equilibran la balanza y dan juego en Red Final.

En el prólogo el autor explica sus dificultades al escribir la novela; planteamiento que encuentro estupendo, pues es más fácil de familiarizarse con todo lo que vendrá después.

La estructura es algo digno de comentarse.
La narración fluye a un ritmo creciente, muy esperado y típico en una narración donde la aventura está presente en cada página; el primer cuarto de novela es soberbio, con un planteamiento agresivo y contundente. Y llega a un punto donde todo parece a punto de culminar. Pues bien, el autor, quedando aún doscientas páginas para terminar la novela, hace un flashback que, en ese momento, deja al lector casi con cierto enfado; pues son cien páginas en las que apenas ocurre nada que “parezca” vinculante con la acción precedente. Hasta que en el último centenar ves que todo es imprescindible y se convierte en una auténtica genialidad por parte del autor.
Y su final es otra muestra de originalidad, ingenio e imaginación. Inesperado, la acción da un giro total a toda la trama donde nada ha sido lo que parecía.
Es un truco narrativo extraordinariamente arriesgado y con una alta probabilidad de fracaso si el autor no es brillante; pero en este caso merece la mención actual por el buen oficio mostrado por Amando Lacueva.

La prosa es muy llevadera. No me ha gustado llamar güisqui al whisky, pero eso es algo personal y que no entorpece para nada la lectura; solo ese matiz he sido capaz de encontrar como negativo. La acción es muy fluida y todo transcurre sin saltos o estructuras inesperadas. Salvo, el flashback mencionado.

Los diálogos cumplen su función de ayudarnos a comprender mejor a los personajes y de acercarnos la acción y la información de una forma más llevadera.

Me ha gustado: leer una novela de ciencia ficción fresca, y que los mejores maestros del género habrían firmado, escrita por un autor español. Extraordinaria.

No me ha gustado: esa fase de incertidumbre al principio de ese flashback. Al final, sonreí y me admiré ante la genialidad del autor.

Aspectos a tener en cuenta

Si el escritor en lugar de llamarse Amando Lacueva y vivir en Tarragona, se llamase con un nombre anglosajón y viviera en EEUU, editoriales, libreros y los lectores españoles amantes de la ciencia ficción le habrían dado su total apoyo, el libro se habría convertido un best-seller las primeras semanas y el autor podría vivir como escritor tranquilamente; siendo el mismo argumento. Hay que apoyar más a los nuestros, en especial cuando muestran tanta calidad o más como los que viene de fuera

Arriesgarse siempre es sinónimo de valentía y Amando Lacueva ha sabido encontrar una estructura original a una narración trepidante con una buena imaginación a base de echarle coraje.

Recomendación:
Comprar el libro y “obligar” al autor a escribir una segunda parte, pues la novela, siendo de tamaño mediano se hace corta, muy corta.




Valoración: 9.5/10


Reseña efectuada por Jordi Nogués